Lucila Palacios consagró su pluma a la defensa de la mujer

El 8 de noviembre de 1902, hace 116 años, nació en la isla de Trinidad por razones circunstanciales Lucila Palacios, reconocida y laureada escritora venezolana.

Sus padres la llamaron Mercedes Carvajal Arocha, sin embargo, a sus 29 años, cuando se inició en la escritura, adoptó el seudónimo de Lucila Palacios. El apelativo lo tomó en alusión a la también escritora y Premio Nobel de Literatura (1945) Gabriela Mistral, quien respondía de nacimiento al nombre de Lucila Godoy. El apellido, por su parte, provino del apellido materno del Libertador Simón Bolívar.

Creció en Guayana, estado Bolívar, en una casona que es hoy sede de la Biblioteca Rómulo Gallegos. A sus cortos siete años, Palacios sintió el llamado de la escritura. Fue en una velada literaria celebrada en el Teatro Bolívar donde se conmemoraba el centenario del 19 de abril de 1810, al que había asistido con su tío Ramón, un poeta y gran lector que alimentaba en ella el amor por las letras.

Ese evento marcó su vida para siempre. La melodía de la poesía que ahí escuchó quedó grabada en ella y sus versos vibraron en todo su ser de forma tal que justo al día siguiente, la pequeña Mercedes comenzaba a escribir sus primeras estrofas.

27 años transcurrieron hasta la publicación de su primera novela, titulada Los Buzos(1937). En lo sucesivo, la escritora se dedicó a las letras desde lo testimonial y en defensa de la mujer, seguramente por las dificultades a las que enfrentabas las féminas que en esa época mostraban algún interés por la literatura o la política.

En ello también influyó su padre, quien consideraba que las mujeres debían tener los mismos derechos que los hombres, razón por la cual alimentó la curiosidad de su hija por la lectura y le recomendó, como era costumbre en su familia, seguir su vocación.

La honestidad, lealtad y servicio a la patria, marcaron también su fructífera obra literaria.

En 1944, Lucila escribió su tercera y más destacada novela, Tres palabras y una mujer, en la que describe el sufrimiento de una mujer casada por obligación. Fue tan polémica como honrada. Con ella, obtuvo el Premio Literario de la Asociación Cultural Interamericana de Caracas y se le nombró como la sucesora de Teresa de la Parra.

Falleció el 31 de agosto de 1944 en Caracas.

En política, Lucila representó representó al Estado Bolívar en la Asamblea Nacional Constituyente de 1947, entre 1948 y 1952 fue la primera senadora de la República y en 1963 fue representante de Venezuela en Uruguay como Embajadora, donde desempeñó una labor fundamental en el campo de la cultura.

Recibió numerosos premios por su labor como escritora, novelista y por sus obras teatrales infantiles, su obra recibió numerosos elogios de la crítica literaria y se convirtió en la primera mujer Individuo de Número de la Academia Venezolana de la Lengua.

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