* * MANUEL CABALLERO: La Verdad duele….La verdad? …No es fácil. ¿Deja vu reciclado? – Noticia Global

MANUEL CABALLERO: La Verdad duele….La verdad? …No es fácil. ¿Deja vu reciclado?

MANUEL CABALLERO….La Verdad duele….La verdad? …No es fácil…

 

Manuel Antonio Caballero Agüero, venezolano (Barquisimeto, 5 de diciembre de 1931), . Escritor, polémico historiador y periodista venezolano. Se destacó por su labor como cronista de la historia contemporánea de su país y por su trabajo como columnista y activista político. Fue su esposa, la poetisa Hanni Ossot, fallecida el 31 de diciembre de 2002.

 

 

Falleció el 12 de diciembre de 2010, en Caracas, Venezuela, luego de sufrir complicaciones posteriores a una intervención quirúrgica. De acuerdo al Dr. Rómulo Valero, Caballero presentó una infección poco sensible a los antibióticos y que, aunque había mejorado notablemente, su diabetes pudo haber complicado la condición.

 

 

 

Fue Profesor Titular jubilado de la Unidad Central de Venezuela, de cuya escuela fue director.
Ph.D en la Universidad de Londres; su tesis doctoral lo hizo ser el primer venezolano publicado por la Universidad de Cambridge.
Fue profesor contratado en la Universidad de Nápoles;
Individuo de Número de la Academia Nacional de la Historia.
Era columnista de “El Universal” y anteriormente lo fue de “El Nacional” y el “Diario de Caracas”.

Fue miembro de varias academias nacionales e internacionales, ganador de codiciados premios
• Premio Nacional de Periodismo (1979)
• Premio Nacional de Historia (1994)
y hasta ahora es el único criollo publicado en la Universidad de Cambridge, donde se doctoró con una tesis sobre la Internacional Comunista y la revolución latinoamericana.

 

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Autor y co-autor de más de cincuenta libros sobre historiografía, política y literatura; entre los que destacan:
 Libros:

. Betancourt: populismo y petróleo en Venezuela; Historia de América en el siglo XX; Centro Editor de América Latina (1972)
. La pasión de comprender: ensayos de historia (y de) política (1983)
• EL orgullo de leer (1988)
• Las elecciones presidenciales: ¿la última oportunidad o la primera? (1989)
• Gómez, el tirano liberal: vida y muerte del siglo XIX (1993)
• De la “Pequeña Venecia” a la “Gran Venezuela”: una historia de cinco siglos (1997)
• Contra el golpe, la dictadura militar y la guerra civil (1998)
• Las crisis de la Venezuela contemporánea 1903-1992 (1998)
• La gestación de Hugo Chávez: 40 años de luces y sombras en la democracia venezolana (2000)
• Latin America and the Comintern, 1919–1943 (2002)
• Rómulo Betancourt, político de nación (2004)
• El desorden de los refugiados (2004)
• Dramatis Personae: doce ensayos biográficos (2004)
• ¿Por qué no soy bolivariano? (2006)
• La peste militar (2007)
• Contra la abolición de la historia (2008)
• Polémicas y otras formas de escritura (2008)
• Historia de los venezolanos en el siglo XX (2010)

 

 

 

 

  • Manuel Caballero…La Verdad duele….La verdad? …No es fácil…

 

“Éramos un país de viajeros gozosos instalados en la dulzura ochocentista del ta barato dame dos mayamero. Celebrábamos los Carnavales en Aruba, Semana Santa en Cartagena, vacaciones escolares en Miami y Navidades en el Rockefeller Center.

 

Nuestros únicos exiliados eran los becarios del Plan Gran Mariscal de Ayacucho que se iban llenos de dòlares como abejas golosas a las colmenas del saber gringo. El que más o el que menos tenía un hermano, un primo o un novio protegiendo focas en Hawai o estudiando zootecnia en los bosques de Wichita, y uno que otro hijo de inmigrantes aterrizaba en casa de la tía gallega en La Coruña para estudiar medicina o con la abuela catalana en Gerona para estudiar Ecología.

 

 

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En Europa era frecuente ver a los venezolanos de turistas manirrotos conociendo la tierra de los abuelos y mirando con lástima a los argentinos, que habían llegado por aluviones a los países de la comunidad europea en las diversas oleadas que las sacudidas políticas y económicas han arrojado fuera de la otrora Suiza de América.

 

Pero el destino nos alcanzó, como en la película y nos sumamos al resto de países latinoamericanos como Argentina, Perú, Ecuador, Colombia, Rep.Dominicana o el Salvador, que luchan por un empleo de tercera en cualquiera de los países del primer mundo.

 

Aún no nos reponemos del shock. Desde hace años, Venezuela se desangra buscando fuera de nuestras fronteras lo que dentro de ellas dos generaciones de venezolanos no pueden encontrar: trabajo, seguridad y una manera digna de vivir y de labrarse un futuro.

 

Somos tantos los que huimos, que en las afueras de Miami ya hay un pueblo de quince mil habitantes que llaman popularmente Venezuelaville y que tiene la bandera de Venezuela como enseña en el cartel a la entrada al
pueblo

.

En Atlanta hay cafés llamados Caracas y Ocumare, y dos areperas que hacen las delicias de colombianos y chicanos. New York está lleno de bartenders maracuchos y caraqueños. Las Islas Canarias parecen el Boulevard de Sabana Grande, y en Barcelona, en pleno otoño catalán basta con entrar al Corte Inglés para comprar harina Pan, tostoncitos o una polarcita bien fría, y encontrarse en la caja número 2 a un ex compañero de la UCV haciendo el mercado de la quincena. En menos de una década nos han convertido en un pueblo de inmigrantes, llenos de nostalgia de torontos y añorantes de queso telita.

 

 

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Hace veinte años, los intelectuales venezolanos se preguntaban que era “la identidad nacional”,en este país de mientras tanto y por si acaso, cuyos monumentos históricos no pasan de la década de los albores del siglo XX, y la respuesta iba más allá de esta Venezuela bolivariana de Revista Tricolor, que intentan vendernos los neochavistas. Más allá del Turpial y el Araguaney, más allá del Flamboyan y de la Semana Santa de los 7 templos.

 

 

Portugueses, italianos, españoles, eslavos, judíos y alemanes, fueron llegando a nuestras costas como sobrantes de una post-guerra de miseria y necesidades. Ahora hijos y nietos de esta marea aluvional, regresan a los países de donde vinieron los ancestros, para encontrar que valen lo mismo que un africano de patera o un colombiano sin papeles: o sea nada.

 

El venezolano de clase media que emigra buscando la esperanza en otros países, ve convertidos sus títulos e innumerables postgrados en sólo papel mojado y generalmente termina aceptando el primer trabajo de mesonero o empleado que le permita pagar el alquiler sobrevivir al invierno.

 

 

Colprensa

 

 

Las mujeres venezolanas, acostumbradas a la paridad gerencial y a las conquistas logradas post era perejimenista, se encuentran con un mundo de amas de casa que tienen veinte años de atraso con respecto a Venezuela, en la mayoría de los casos europeos, y sobre todo en la supuesta “España moderna”, que tiene la mayor tasa de violencia de género de Europa, que se escandaliza porque las Ministras del gobierno socialista posan para Vogue y en las que las mujeres en vez de jugar un
papel en la historia juegan un trapo, como bien reprocharía Mafalda en uno de sus chistes más mordaces.

 

Y el Norte, el Norte sigue siendo una quimera a ritmo de merengue venezolano, que atrocidad!. Un Norte de Migra persiguiendo petareños por la calle Ocho de Miami, de policías aduaneros que prácticamente te instalan un localizador satelital para encontrarte post vencimiento visa turística.

 

 

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En Estados Unidos nos llaman “los balseros del aire”, en Canadá nos niegan las visas antes de respirar siquiera y en los consulados australianos (por sólo dar tres ejemplos) nos colocan un “warning” alrededor de la nacionalidad.

 

Ya no somos el país bienvenido del oro negro. Somos un país de exiliados forzosos, instalados en la añoranza de una Venezuela que no volverá y que nos dejó botados a las puertas de la historia, con nuestra rabia como única arma para derrotar a los mediocres que nos sellan el pasaporte a la salida.

 

Como decía Charly García, el último que salga que apague la luz…porque los que regresen tendrán la terrible mirada de los que no creen en nada.

 

¿Por que?, Por que carajo no cambiamos nuestros horizontes y en vez de huir buscando un “sueño americano”

 

¿Porque no buscamos un “SUEÑO VENEZOLANO”, este país tiene todo lo que cualquier país del mundo desearía, lo que nos falta es coraje para enfrentar de verdad las injusticias y lograr que los que están engañados se den cuenta y reaccionen positivamente al sueño que todos tenemos de lograr un país con futuro para nuestros hijos, y no huyendo en busca de un mundo de fantasías,..  pero de otros, donde nos desprecian y humillan por no tener el valor de defender lo nuestro.

 

¿Sera que los venezolanos no tenemos cojones???”

 

Manuel Antonio Caballero Agüero

13 de Abril de 2010 (nueve meses antes de su mierte).

 

 

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  • Abolición:

E.A. Moreno-Uribe/EL ESPECTADOR venezolano

 

 

“Manuel denuncia en su libro que hay un movimiento fascista a la venezolana cuyo objetivo final es la abolición de la historia para sustituirla por la leyenda y el mito y para borrar de ella a su principal actor: el colectivo: “Ahora hay una etapa que gira todo en torno a Bolívar, pero haciendo énfasis en las condiciones militares del Libertador; eso es aburrido por la reiteración de las fechas de las batallas y por las citas de sus supuestos momentos memorables”.

 

Y apunta que todo ese se hace porque se pretende reducir a los venezolanos al estado de niñez mental. “Acríticos, sumisos si bien llorones, obedientes al Padre Protector, crueles y despiadados. Sobre todo, como no tienen historia, no tiene porque recordarla”

 

 

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  • El Caballero Manuel

Camilo Morón/ Letralia, Tierra de Letras.

 

Frente a las olas pardas de esta tarde plúmbea en el Caribe, bajo un cielo cruzado de nubes desgarradas, asaeteado de gráciles aves negras, siento más que pienso que la savia vital de Manuel Caballero corre por el tronco, las ramas y los retoños posibles de ese árbol, mutilado y floreciente, que en nuestros desvelos llamamos Venezuela”.

 

“Manuel Caballero explicó que “la historia no es cosa del pasado, que lo contemporáneo, lo actual, lo que estamos viviendo puede ser objeto de estudio histórico…

 

…Dijo que quien no tiene la capacidad de analizar en su integralidad los hechos de que ha sido testigo e incluso actor, es sencillamente porque no está hecho de la pasta de los hombres capaces de entender ni los más remotos acontecimientos que recoge la memoria humana”.

 

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