* * Calabacines rellenos de champiñones – Noticia Global

Calabacines rellenos de champiñones

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  Mi madre antes tenía tiempo de cocinar, y le gustaba mucho, y lo hacía muy bien. Siempre le ha gustado preparar recetas nuevas y sorprendernos en la mesa… de dónde me vendrá a mi esto de cocinar… Ahora casi no tiene tiempo. Prepara la comida para mi hermana cada día, pero siempre corriendo, repartido entre la hora de antes de ir a dormir y la de antes de ir a trabajar.
   Pero a veces le da la locura, o la melancolía, o la mamitis o lo que sea, y se pone a improvisar. Y hace cosas tan ricas como estos calabacines rellenos de champiñones. Estaban tan buenos que pronto los repitió, para que los probara yo también. Doy fe de que estos que veis en la foto se puso a prepararlos a las 11,30 de la noche. Y hace unos años mis compañeras de piso me miraban extrañadas cuando me ponía a cocinar por la noche. Si es que de algún sitio tiene que venirme la vena…
   Pro supuesto, esta receta se puede preparar también con carne, con atún, o como más os guste. Pero la versión original es así, vegetariana, más ligera. Ah, y riquísima. ¿Que más se puede pedir? (¿O será amor de hija?)
Ingredientes:
   – 2 calabacines grandes
   – 1 bandeja de champiñones
   – 1 cebolla
   – Harina, leche
   – Un trozo de queso Gorgonzola
   – Queso para gratinar
   – Sal, aceite de oliva virgen extra
Preparación:
   Limpiamos y pelamos los calabacines, y los cortamos en rodajas de unos 8 centímetros, reservando aparte los extremos. Con ayuda de un sacabolas (o un cuchillo y una cucharita) vaciamos cada trozo de manera que se formen vasitos, dejando algo menos de 1 centímetro tanto por los bordes como en el fondo. Reservamos aparte la pulpa.
   Los ponemos a hervir en abundante agua con sal, hasta que estén duritos pero hechos, unos 5-10 minutos, dependerá del calabacín. Cuando estén listos los escurrimos, pasamos por agua fría para detener la cocción y reservamos.
   De mientras, picamos la cebolla y la ponemos a pochar. Enseguida, añadimos los champiñones muy picados y un poco de la pulpa del calabacín sin pepitas, también muy troceada. Salamos y cocinamos hasta que esté todo bien blandito.
   En un cazo, calentamos un poco de aceite para hacer una bechamel. Añadimos una cucharada y media de harina y la cocinamos unos minutos. Vamos añadiendo poco a poco leche, mezclando bien hasta que se absorba antes de añadir más, hasta lograr una bechamel espesa, casi como para croquetas. Salamos y la incorporamos al relleno de los calabacines. Mezclamos bien y reservamos.
   Para hacer la crema que hará de base del plato, cocemos a fuego suave el resto de la pulpa del calabacín (y algo más si queremos, como las puntas, u otro trozo de calabacín) con un poco de agua hasta que esté bien blando. Salamos y trituramos para lograr un puré fino. Añadimos el queso Gorgonzola y mezclamos hasta que se funda. Podemos añadir otro queso más suave, o quesitos, pero el Gorgonzola le da un toque fabuloso al plato.
   Tan sólo nos queda rellenar los calabacines: colocamos el relleno dentro y los ponemos sobre una fuente de horno. Espolvoreamos con queso rallado y metemos a gratinar, hasta que se funda y se dore.
   Podemos presentar el plato en una fuente grande o en platos individuales. En cualquier caso, colocamos una base de crema de calabacín y Gorgonzola y sobre ella los calabacines rellenos. Podemos servir la crema sobrante en una salsera para que pueda repetir quien quiera. Que querrán, os lo aseguro.
Fuente: Anita Cocinitas