* * Lorenzo Linares: Las cosas que voy a extrañar de Venezuela (y las que no) y Respuesta a BBC II – Noticia Global

Lorenzo Linares: Las cosas que voy a extrañar de Venezuela (y las que no) y Respuesta a BBC II

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Por Licdo. Lorenzo Linares, Editor: Licdo. Martín Flores Araujo

Hoy quiero compartir algunas reflexiones del periodista Daniel  Pardo, corresponsal de BBC Mundo al momento de despedirse de Venezuela!!! A veces no me queda claro si Venezuela es un lugar feliz o infeliz. Porque parece ambas cosas. 

Venezuela
Lo que no voy a extrañar, por ejemplo, que la ineficiencia del sistema te obligue a buscar atajos para sacar una cédula, comprar jabón o tener agua las 24 horas, lo que no echaré de menos la desidia, la parsimonia, la indolencia con que me atendieron y me hablaron en ocaciones insultandome unos burócratas, meseros y policías, dejandome claro la realidad que viven las personas en el pais y más cuando en conversaciones con algunas personas he visto he identificado cinco hechos que realmente perjudican a muchos Venezolanos.

Intentaré no recordar las horas que pasé buscando la versión del chavismo sobre algunas noticias, no extrañaré los ataques desde el oficialismo o la oposición por ciertos reportajes que publiqué, y haré lo posible para superar la rabia que sentí esta mañana, como tantas otras, cuando la tarjeta del banco no sirvió, se bloqueó y luego me quedé sin dinero porque había sacado ya los 160 billetes (solo US$16) que me puede dar el cajero en un día (en cuatro transacciones).

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Echaré de menos…

Lo que sí quedará en mis recuerdos serán los atardeceres brumosos bajo el olor del sofrito que preparaba mi vecina al son de las guacamayas, las guacamayas que vigilan el cielo de Caracas, son una presencia constante en los cielos de Caracas.

Recordaré el aguacate “mantequilludo” que me vendía una “doña” con un celular en una teta y una calculadora en la otra, echaré de menos el verde de los árboles y arbustos, de las palmas y hierbas que en Caracas conviven en paz con el bullicio de las motos, el esmog y las trampas.

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Cada vez que sienta nostalgia de Venezuela buscaré sentir el sabor de las nutelas que un caraqueño sonriente, soñador y trabajador llamado Christian me traía de la costa de la Guaira por dos módicas lochas (dinero),  tienen razón los expertos: acá está el mejor cacao del mundo, donde los venezolanos se precian de tener el mejor cacao del mundo.

Y me transportaré a las playas del Caribe cada vez que huela y beba uno de los exquisitos rones venezolanos (también, dicen, los mejores el mundo), que en medio del caos noticioso fueron aire fresco para este corresponsal asmático, cómo se vive la crisis en la Isla de Margarita, el paraíso turístico de Venezuela

Memoria feliz de Venezuela

Cuando hable de la Venezuela que viví tendré que mencionar escasez, inflación, delincuencia, gente jodida en un sinfín de maneras, pero haré el esfuerzo de ir más allá de esta coyuntura, lejos de los cínicos, corruptos y malandros, es difícil no enamorarse de las playas de Venezuela, me llevo, más bien, la sonrisa del recogedor de basura, el coqueteo de la funcionaria pública: ese calor humano caribeño que tanto extrañan los miles de venezolanos que se han ido del país recientemente.

  • Los venezolanos que ríen para sobrellevar la crisis

Es como si en Venezuela la movilidad social estuviera en la cultura; como si el clasismo fuera cuestión de las minorías: acá el chofer es el confidente del jefe y la empleada del servicio, un pilar en las familias de clase media, no hay sueldo ni vestimenta ni buenos modales que estén por encima de un saludo, de una broma que democratice las relaciones: que ponga a un mototaxista en el mismo rango de un ministro; que archive, rápidamente, el trato de “usted”; que inspire, en cuestión de segundos, decirle “mi amor”, “mi cielo” o “papito” a un desconocido.

Venezuela vive en un raro estado de paciencia, de tolerancia. La impuntualidad es permitida y del país me llevó las sonrisas”, algunos venezolanos dicen que ese estado de constante regocijo, de no tomarse nada en serio, es lo que “tiene a este país jodido”, pero para mí es una enseñanza de que no hay preocupación que arregle los problemas, ser feliz es gratis, aprendí de los venezolanos. Por mucho que la arepa esté muy cara.

Fuente: BBC

Por Licdo. Lorenzo Linares

Desmentir los ¿mitos? sobre la realidad venezolana. Comienzo citando la definición de mito que recoge el Diccionario de la Real Academia Española: ¿Narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico?. Es decir, hechos fantásticos contados fuera de contexto, donde pudiéramos decir que son la antítesis de la verdad.Lo primero que me llama la atención del relato es la parte del título que afirma nos contarán ¿Llo que pasa en realidad? ¿Tamaña pretensión, no? Pero resulta que el periodista busca desmentir generalizaciones con una generalización: su visión del entorno social y económico venezolano.

Las cosas que voy a extrañar de Venezuela (y las que no)

Démosle el beneficio de la duda, asumamos que es un profesional de la comunicación ha hecho su trabajo y ha recorrido el país en sus lugares más deprimidos, que no se ha limitado solo a lo que ha visto en Caracas donde la crisis impacta de manera menos directa porque representa la vitrina ¿De vidrios rotos- del madurismo? …

…aun así, eso no le da elementos para decir de manera tan tajante que la realidad es lo que él escribe.

Tampoco pretendo que mi respuesta sea calificada como tal, lo que sí es peligroso para un medio de comunicación tan prestigioso, es que trabajos como este se presten para que internacionalmente se minimice la tragedia humanitaria que vive el país, como de hecho ya lo hacen a lo interno los medios al servicio del PSUV, y hoy se lee en la mayoría de los portales pro-gobierno: ¿BBC reconoce que hay impresiones exageradas y mitos? ¿Sobre la crisis en Venezuela?.

Particularmente considero que los reportes de los medios se quedan cortos frente a nuestra realidad, que tiende a empeorar cada día y se profundiza en las zonas más alejadas. Hay poblaciones sometidas a la humillación de los CLAP, que a veces tardan dos meses para montar un operativo y cuando lo hacen, lo que llevan no satisface la demanda de una familia promedio. Muchos se quedan sin comprar porque cuando tienen no hay y cuando hay no tienen.

El articulo afirma ?los venezolanos tienen frutas y verduras disponibles en cada esquina?, seguramente el periodista hará referencia a los puestos de yuca y mango que se han vuelto un acompañante, muchas veces en solitario, de la dieta del venezolano.No hace falta ver cuerpos como en Biafra para hablar de hambre o hambruna, la gente está cada vez más desesperada y los más afortunados alcanzan a sustituir lo que falta en la mesa con carbohidratos. ¿Eso será sinónimo de estar bien alimentados?

Lo que pasa hoy no se vivió ni en tiempos donde abundaban verdaderos mitos como el de la perrarina, hoy fuera del alcance hasta para los propios perros.Otro de las afirmaciones que busca desmontar el periodista es que seamos como Cuba. En eso le doy la razón, porque estamos peor, qQue tengamos una cadena de comida rápida todavía operando en Venezuela no es señal que sea diferente. Quienes han visitado en los últimos meses la isla saben que los tiempos del ?periodo especial? quedaron atrás, que los alimentos no faltan en los mercados y que las inversiones norteamericanas prácticamente se pelean para instalarse en el naciente mercado cubano, abierto al turismo y  al flash de cientos de celebridades para quienes siempre será caché y ?progresista? pasearse en un carro antiguo por la Habana vieja.

En contraste, en Venezuela las inversiones huyen, como huyen lamentablemente hermanos venezolanos buscando oportunidades y sobre todo seguridad en otros horizontes, aquí me detengo en otro de los polémicos desmentidos del artículo y cito ??aún hay muchos, no solo en Caracas, sino en todo el país, que salen a las discotecas, bares y restaurantes?. Me pregunto ¿Esto qué cambia? ¿Estamos más seguros?

Obviamente hay gente que a riesgo de su propia vida sale, sin saber si va a regresar, como también habrá gente que salga en Damasco a la calle ¿Acaso eso desmiente que hay una guerra civil en Siria?

Finalmente, hablaremos del punto de la democracia y la apreciación de la figura presidencial, que a Maduro no lo odie todo el mundo no lo exime de ser el presidente más impopular de toda nuestra historia, tampoco la totalidad de Alemania odió a Hitler y en el plebiscito que lo sacó del poder luego de desapariciones y torturas, Pinochet rozó 50% de los votos, por otra parte, no se puede evaluar un país sin democracia con sistemas donde se respetan las garantías constitucionales y la gente puede decir lo que piensa.

Que haya periodistas y políticos que se atrevan a opinar aunque eso implique ir a la cárcel no significa que tengamos libertad de expresión. Como tampoco es sinónimo de democracia que se celebren votaciones periódicas, por cierto, ya ni eso se atreven a hacer ¿O es que acaso las trabas al revocatorio forman parte de otro mito?

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Fuente: http://www.elclarínweb.com
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