* * Marianna Gil: Ni democrática, ni participativa, ni protagónica – Noticia Global

Marianna Gil: Ni democrática, ni participativa, ni protagónica

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Deberíamos honrar la democracia buscando la manera de coexistir pacíficamente con todos aquellos que desde un punto de vista político pudiéramos considerar adversarios

Echando un vistazo al preámbulo de nuestra Carta Magna entendí que lo único que mantiene coherencia con el orden jurídico que hoy vivimos es el encomendar nuestra protección a Dios, la verdad es que aquel “…fin supremo de refundar la República para establecer una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural en un Estado de justicia, federal y descentralizados…” pinta, si no inalcanzable, cuando menos bastante lejos del punto de ubicación actual.

Una sociedad es democrática cuando es capaz de compatibilizar intereses plurales a través del dialogo; una sociedad es participativa cuando promueve iniciativas que propenden al crecimiento y al bienestar de todos los que la componen; y entiendo que una sociedad es protagónica en la medida en que asume el rol principal en sus procesos civiles, políticos, económicos y sociales; creo que esta sociedad anhelada por el constituyente no se parece en nada a la que hoy nos hemos procurado, si algún día decidiéramos “como sociedad” convertirnos en esa que dibujan los principios anteriores supongo que deberíamos honrar la democracia buscando la manera de coexistir pacíficamente con todos aquellos que desde un punto de vista político pudiéramos considerar adversarios; tomaríamos acciones para materializar las ideas que nacen de nuestra intención de participar y, finalmente entenderíamos que no hay casting para elegir al protagonista de esta película, que no hay héroe que nos rescate porque el protagonista es usted, soy yo y somos todos.

No lo dice la Constitución y no sé si deberíamos proponer que se incluya, pero definitivamente esto solo se puede lograr en la medida en que consigamos convertirnos en una sociedad inteligente que logre detectar rápidamente sus problemas, inventar soluciones, crear conocimiento y lo más importante, una sociedad que pueda aprender de sus errores. El profesor y filosofo español José A. Marina explica la inteligencia social como una red de interacciones entre sujetos inteligentes en la que cada uno aporta sus capacidades y sus saberes y resulta enriquecido o empobrecido en su relación con los demás, los venezolanos debemos convertirnos en una sociedad capaz de ajustarse a la realidad y tomar las medidas necesarias para vivir dignamente dentro de un Estado de Justicia y de Derecho.

SUCESOS JURÍDICOS

Hoy, los sucesos jurídicos que ocurren en Venezuela me han obligado a escribir estas líneas, al ver que es justamente en el área de mis saberes y mis capacidades donde se han gestado los más graves daños sociales y económicos que aquejan al País, veo urgente, vital e indispensable que los abogados y los estudiantes de derecho activemos esa red e interactuemos con la colectividad para explicar cómo, dónde, cuándo y por qué están siendo desconocidos sus derechos fundamentales, quienes son los encargados de velar por las libertades individuales y colectivas y cuáles son los medios a través de los cuales debemos accionar para exigir su reconocimiento y protección. La colectividad debe saber que se han sancionado y promulgado Leyes que instauran un modelo de Estado que no hemos aprobado democráticamente (el modelo socialista bolivariano del Siglo XXI); leyes que desconocen el derecho de propiedad, limitan las libertades individuales, excluyen el debido proceso, violan el derecho a la intimidad, el derecho a la igualdad, entre otros tantos, es nuestra tarea estudiar estas leyes, contrastarlas con la Constitución, los Tratados Internacionales aplicables y con el ordenamiento jurídico vigente para educar a la sociedad sobre lo que está aceptando silenciosamente y los riesgos de su aplicación.

El decálogo de los abogados de Eduardo J. Couture nos llama a tener fe en el Derecho, como el mejor instrumento para la convivencia humana; en la Justicia, como destino normal del Derecho, en la Paz, como substantivo bondadoso de la Justicia y sobre todo, a tener fe en la Libertad, sin la cual no hay Derecho, ni Justicia, ni Paz; yo por mi parte, además tengo fe en el prójimo y tengo fe en mi País, por lo tanto inicio esta interacción para crear un proyecto a través del cual ataquemos el mayor mal que aqueja a los venezolanos “la ignorancia”, tenemos que crear conciencia jurídica en la colectividad, traducir del enrevesado y técnico lenguaje jurídico para que todas las personas entiendan la gravedad de nuestra situación al permitir que todo se realice dentro de una perturbadora apariencia de legalidad. Como abogado en ejercicio y profesora universitaria creo que es mi deber hacerlo, escucho ideas, aprecio observaciones, celebro críticas y pido apoyo para crear una sociedad democrática, participativa, protagónica e inteligente.

*La autora es abogada en ejercicio y profesora de la Universidad de Carabobo (UC)