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Mira estos consejos para un automasaje energético

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El automasaje es una vía para cuidar la salud, que estimula o relaja, favoreciendo el buen estado de los sistemas nervioso, circulatorio, linfático e inmunitario.

Además, aumenta el flujo de endorfinas, unas sustancias producidas por el propio cuerpo, que alivian las molestias y producen sensación de bienestar.

Tocarse en el lugar donde se siente una molestia es un acto instintivo, lleno de sentido. El estrés, el insomnio y la tensión, así como los dolores de cabeza, de espalda o en las articulaciones, pueden ser tratados eficazmente con unos instrumentos al alance de todos: las propias manos.

Dedicar diariamente unos instantes a realizar sesiones de automasaje solo requiere un poco de disposición. Es una manera de disfrutar de un siempre bienvenido tiempo para reencontrarse con uno mismo. Es una técnica ideal para proporcionarse una dosis de energía inmediatamente después de despertarse y antes de ir al trabajo, o para relajarse después de la jornada y preparar el descanso nocturno.

Cabeza, hombros y brazos
Lleva tus manos a la cabeza y deslízalas desde la frente hasta la nuca, repitiendo varias veces el mismo movimiento. A continuación, ejerce una ligera presión con los dedos sobre el cuero cabelludo, con un movimiento circular.
Realiza un deslizamiento palmar en la nuca con ambas manos, comenzando en la parte superior de la cabeza y bajando con un roce firme hasta los lados del cuello, mientras llevas la cabeza hacia atrás y sueltas el aire poco a poco.
Coloca una mano por encima del hombro, intentando alcanzar la espalda lo más atrás posible. Inhala profundamente y deslízala hacia delante, soltando el aire al tiempo que llevas el hombro hacia atrás.
Deja la mano en el hombro y realiza sobre éste varias fricciones circulares y envolventes. Termina el movimiento deslizando la palma de la mano por el brazo, de arriba abajo.

Pecho y abdomen
Coloca tus manos en el torso, una sobre el pecho y la otra en el abdomen. Realiza varios deslizamientos alternos, desde el pecho hasta por debajo del ombligo.
Sitúa tus manos sobre el abdomen, formando un vértice, y realiza una fricción simultánea de ida y vuelta por encima de las ingles.

Costado
Coloca una mano en la cabeza y, con la otra, realiza fricciones transversas en el costado opuesto, subiendo desde la cintura hasta la axila y viceversa.
A continuación, dándole a la mano forma de cuenco, haz unas percusiones suaves sobre ese mismo costado. Al acabar, repite este movimiento por el otro lado.

Zona lumbar
Lleva tus manos hacia atrás, colocando los dorsos sobre la zona lumbar. Con movimientos circulares, realiza fricciones vigorosas en la parte baja de la espalda.
Seguidamente, cerrando las manos en puño, golpea con suavidad toda la zona. Finaliza con unos roces suaves.

Piernas
Coloca las manos envolviendo uno de tus muslos y realiza fricciones alternas desde la rodilla hasta la cadera. A continuación, cubre la rodilla con ambas manos y realiza una fricción con las palmas. Por último, coloca una mano en la corva y, con la otra, efectúa movimientos circulares en la rodilla.
Sitúa las manos por debajo de la rodilla, cogiendo la pierna por el lado interno y externo. Realiza una fricción amplia desde la rodilla hasta el tobillo y viceversa.
Repite el movimiento anterior varias veces. Acaba con un deslizamiento alterno de las manos sobre la pantorrilla, desde el tendón de Aquiles hacia arriba.

En la cara
Primero con una mano y luego con la otra, fricciónate la frente de lado a lado entre seis y nueve veces.
Fricciona la zona media, desde las cejas hasta la punta de la nariz.
Haz lo mismo en la zona inferior, a partir de la nariz y hasta la barbilla.

 

Fuente: Panorama