* * Tal día como hoy muere impulsor del teatro venezolano ALBERTO DE PAZ Y MATEOS – Noticia Global

Tal día como hoy muere impulsor del teatro venezolano ALBERTO DE PAZ Y MATEOS

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QUIEN IMPULSÓ EL TEATRO EN VENEZUELA: ALBERTO DE PAZ Y MATEOS, FALLECIÓ TAL DÍA COMO HOY: 29 DE SEPTIEMBRE

El hombre de teatro venezolano por excelencia: Alberto de Paz y Mateos, falleció en Caracas tal día como hoy: 29 de septiembre -de 1967- a los 52 años. Nació el 17 de enero de 1915 en España y decidió ser venezolano.

Terminó su carrera en 1936 en la Facultad de Derecho de la Universidad de Madrid. Era seguidor de Federico García Lorca y había vivido de cerca el mundo del teatro.

Por la cruenta guerra civil española, se vio obligado a exiliarse. En 1939 llegó a Santo Domingo e inició su producción poética y teatral.

En 1945 llegó a Venezuela y se convirtió en el iniciador de una nueva tradición teatral. Fundó el Teatro Experimental en el liceo Fermín Toro y, entre sus alumnos figuran: Román Chalbaud. Y con éstos llevará a las tablas montajes de García Lorca, O´Neill, Valle-Inclán y Cervantes.

De 1950 a 1957 se desempeñó como Director Artístico de la Televisora Nacional.

Llevó al Primer Festival de Teatro de Caracas en 1959 dos grupos preparados por él: Teatro Los Caobos y Federación Venezolana de Teatro.

En septiembre de 1967 fundó la Compañía de Teatro El Nuevo Grupo, casi coincidiendo con la fecha de su muerte: 29 de septiembre. Tenía apenas 52 años y una sólida formación en literatura y en teatro que impulsó el teatro en Venezuela.

Alberto de Paz y Mateos… hombre de teatro venezolano por excelencia… decidió ser venezolano… la Venezuela que sí somos…

 

CON LOS DIVERSOS< PERSONAJES FEMENINOS DE NUESTRA FICCIÓN PODRÍAMOS: SEGUIR LA HISTORIA DE LA MUJER

Ya hacia finales de la década del sesenta y sobre todo en los años setenta se produce un cambio sustancial en la mirada de las mujeres que escriben entonces sus novelas. Ello será evidente como consecuencia de un gran cataclismo anímico: la construcción del proceso democrático, la guerrilla de los años sesenta y la rebelión que supusieron, en 1968, los sucesos de Praga y París. Ambos cambiaron los senderos del mundo. Y ni América Latina ni Venezuela, fueron excepciones.

De ese período es una sensible mujer que defendió la vida y que enjuició a aquellos que asesinaron a sus propios compañeros en la montaña durante la lucha armada. Se trata deAntonieta Madrid con No es tiempo para rosas rojas. Ello hará también Clara Posani en Los Farsantes e, incluso AngelaZago, ya dentro de la propia autobiografía, en: Aquí no ha pasado nada.

Y podríamos seguir porque, como lo hemos propuesto más de una vez, poniendo en fila los diversos personajes femeninos de nuestra ficción podríamos, por una parte, seguir la historia de la mujer y -sobre todo- mirar sus pesares y desvelos. Tendríamos así una novela coherente. Allí veríamos el drama de nuestras féminas. Se podría comprender el por qué de sus dolores, insatisfacciones y frustraciones, todo ello pese a lugar tan destacado y protagónico que muchas de ellas ocupan en la vida venezolana de estos días.

Fue mucho después cuando Elisa Lerner publicó su novela: De muerte lenta, cuyos asuntos ya se incubaban en su notable obra dramática y en sus ensayos siempre celebrados. Desde los sesenta los derroteros que seguirá la novela femenina venezolana serán diversos y complejos. Pero el trabajo hecho por nuestras creadoras entre 1935 a 1960 es significativo y para nada puede ser dejado de lado como nos lo mostró, dentro de los universos de la narración corta, y nutrida por el amplio conocimiento de la mujer que hizo posible el feminismo contemporáneo, fuera de Venezuela y en tono menor dentro de ella; Luz Marina Rivas en su Literatura de la otredad.

Antonieta Madrid ha vertido en la mejor de sus novelas: No es tiempo para rosas rojas, las paradojas de un momento del vivir reciente: la lucha armada de los sesenta. Sus otras dos novelas: Ojo de pez, y De raposas y lobos; ha buscado otros senderos e instancias para el escribir novelístico. La última es sin duda una inventiva postmoderna. En las tres brilla la plenitud de su forma de escribir.

Victoria de Stefano ha desarrollado con constancia una rica obra en el campo de la novela, tareas iniciadas en El desolvido, pero que ha sido constante desde: La noche llama a la noche. Nosotros, sin desdecir ninguno de los momentos de su hacer, siempre llenos de luz y mucho saber, elegimos especialmente: El lugar del escritor, libro predilecto para nosotros, por trazar un tema muy soslayado en nuestra literatura hasta hace muy poco tiempo: el vivir constante del intelectual.

 

“FRENTE A 1958” DE HERRERA CAMPÍNS: MENSAJE DE ALIENTO ANTE LA TRANSICIÓN ESPERADA

Luis Antonio Porfirio Ramón Herrera Campíns publicó en Roma, en marzo de 1957, su obra: Frente a 1958, Material de discusión política electoral en Venezuela, bajo el sello editorial Hercamdi, palabra compuesta por los apellidos de Herrera Campíns y de Guido Díaz Peña.

Frente a 1958 de Herrera Campíns se publicó para: 1) dar aliento a la oposición venezolana que tenía que superar la vacilación con que se enfrentaba al problema de 1958 -que él consideraba fecha clave para el porvenir del pueblo- y 2) dar respuesta a las opciones que tenía el régimen dictatorial: convocar a elecciones generales, reformar la Constitución o dar otro golpe de Estado.

Para alentar a los militares, en su obra: Frente a 1958, HerrreraCampíns sostenía: “es necesario no temer al tiempo. Al tiempo sólo lo temen los inconstantes, los apresurados y los cobardes ante la vida”.

Igualmente sostenía HerrreraCampíns en Frente a 1958: “la fuerza se ha impuesto y consolidado porque nos ha faltado decisión democrática. El mal nacional de la omisión nos ha perjudicado sobremanera porque lo hemos llevado a los extremos de la acidia”, y luego afirmaba: “Nuestro empeño constante puede realizar la solidaridad social, fundada en la justicia y gozada en libertad, garantizada por un Estado democrático y pluralista. Premio de nuestro esfuerzo será lograr la hora exultante de la democracia integral, renovadora y perdurable”.

Ante esta circunstancia, los Hermanos Nectario María y Gaudencio Eloy, convencidos que la responsabilidad de apoyar una opresión sólo se borra apoyando la reconquista de la libertad; y en consideración a que Frente a 1958 de Herrera Campíns era el mejor análisis de la situación reinante en el país, difundiendo un mensaje de aliento ante la transición esperada; se dedicaron a distribuir masivamente la obra.

Los Hermanos Nectario María y Gaudencio Eloy decidieron contribuir a la implantación de nuestra democracia distribuyendo este valioso informe: Frente a 1958 de Herrera Campíns, entre los militares que se levantaron el 1º de enero de 1958, especialmente el grupo liderado por el entonces capitán Juan Vicente Tineo Arismendi. De esta manera contribuyeron estos doctos religiosos de la Congregación de La Salle a la consolidación de nuestra democracia.